El teorema fundamental del póker es la formulación más citada de la literatura pokerística, y desde siempre se ha leído como una regla de estrategia. Pero en el momento en que se toma en serio la definición de información a la que llegamos en el artículo anterior, esa misma formulación se deja releer en clave estructural: ya no un consejo sobre cómo jugar, sino una afirmación sobre qué determina el resultado de un spot. Es de esta relectura de donde el nuevo modelo de torneo extrae dos de sus presupuestos.
- Por qué en el póker la información no se deja determinar
- Cómo la información se convierte en una jugada
- El teorema fundamental del póker
- Lo que Sklansky dice sin decirlo
- Los dos presupuestos que hereda el modelo
Por qué en el póker la información no se deja determinar
Esa definición trae consigo una consecuencia incómoda, y es el punto del que parte todo lo demás: en el póker la información es indeterminable.
No porque falte o permanezca oculta. La razón es más profunda y tiene que ver con la heterogeneidad de los significados que cada jugador puede atribuir a la información que recibe. Dos rivales observan exactamente el mismo acontecimiento en la mesa y extraen de él dos lecturas distintas.
De ello se deriva un límite preciso, que afecta al objeto antes incluso que al método: una información a la que jugadores distintos asignan valores distintos no se deja tratar como un dato exacto y, por tanto, no es posible someterla a un análisis matemático preciso.
Cómo la información se convierte en una jugada
Si la información no se deja determinar de una vez por todas, queda por entender qué hacen con ella los jugadores. El estudio llama dinámica comunicativa a este paso, y lo describe como un proceso que, durante todo el spot, no se detiene nunca.
Funciona así. Cada sujeto implicado pone en marcha una y otra vez actividades cognitivas que, como en un torbellino, vuelven a procesar la información disponible según un sistema hecho de inferencias y de filtros. Se deduce, se descarta, se vuelve a deducir sobre el resultado recién obtenido. Es el principio del self-empowerment llevado a la mesa de juego.
El proceso tiene un punto de llegada declarado: extraer el significado más cercano a la realidad empírica en el aquí y ahora. No el significado verdadero en términos absolutos, que por lo que se acaba de decir no existe, sino el que más se acerca a lo que está ocurriendo en este preciso spot.
Y tiene una continuación, que es en definitiva el motivo por el que interesa: ese resultado se traduce en las estrategias que de él se derivan. El objetivo, en un torneo, sigue siendo siempre el mismo: quitarle al rival el mayor número posible de chips y eliminarlo.
El teorema fundamental del póker
El cuadro que acabamos de describir permite hacer algo que la literatura pokerística todavía no había logrado: reformular en clave estructural una teoría que hasta hoy se había elaborado exclusivamente en clave estratégica. No es un ejercicio de lectura: es el paso que hace posible desarrollar el nuevo modelo de torneo profesional que propone el estudio. La teoría es el teorema fundamental del póker, enunciado por David Sklansky en 1987.
Cada vez que juegas de forma distinta a como habrías jugado si hubieras podido ver todas las cartas de tus rivales, ellos ganan; y cada vez que juegas de la misma forma en que habrías jugado si hubieras podido ver todas las cartas de tus rivales, ellos pierden.
David Sklansky, 1987
El enunciado continúa de forma especular, con los papeles invertidos: cada vez que son los rivales quienes juegan de forma distinta a como habrían jugado viendo tus cartas, eres tú quien gana; y cada vez que juegan exactamente como habrían jugado conociéndolas, eres tú quien pierde.
Lo que Sklansky dice sin decirlo
Mirado desde la perspectiva estructural del torneo, y no desde la estratégica, el teorema afirma algo que su autor nunca declara abiertamente. De forma totalmente implícita, Sklansky pone de relieve cuánto pesa el conocimiento profundo de la información en el éxito durante la fase empírica.
Y, sin embargo, la obra, guiada por esa misma teoría, se desarrolla en una dirección completamente distinta: elabora conceptos matemáticos y las estrategias que de ellos se derivan, sin nombrar ni evocar nunca las disciplinas científicas que se ocupan de la comunicación. El presupuesto informativo queda en segundo plano, sin convertirse nunca en objeto de análisis.
Es exactamente el espacio en el que se inserta el estudio: tomar ese presupuesto implícito y llevarlo a primer plano.
Los dos presupuestos que hereda el modelo
La teoría de Sklansky se vuelve necesaria para el estudio porque le proporciona dos presupuestos de base.
El primero reconoce a los componentes individuales de la baraja —las cartas, una por una— la primacía informativa sobre todo lo que se desarrolla en el spot. Es el presupuesto que el modelo de los Skill Poker Index hereda directamente.
El segundo atañe a la conducta: al conocimiento de la información hay que sumarle una conducción de los procesos de decisión coherente con las estrategias ganadoras. Saber, por sí solo, no basta.
En este segundo punto la comunidad del póker es especialmente sensible. Todos los teóricos tratan el tema del tilt e insisten en la importancia de una disciplina que proteja los resultados. El tilt es la condición en la que el estado emocional se impone a la racionalidad y lleva a un juego alejado del valor esperado óptimo.
En el próximo artículo veremos cómo de estos dos presupuestos nace la Teoría de la Completitud de la Información, el instrumento con el que el estudio empieza a medir.
