El primer artículo de la serie planteó la pregunta: ¿el póker Texas Hold’em es un deporte o un juego de azar? La respuesta del estudio es una herramienta, los Skill Poker Index. Este artículo cuenta de qué está hecha esa herramienta: de qué autores procede, con qué método se ha construido y cómo habría que verificarla sobre el terreno.
- Qué son los Skill Poker Index
- En qué se apoyan: los dos factores
- De qué está hecho el modelo
- Un método inductivo, construido sobre dos mil torneos
- El diseño experimental, planificado y no ejecutado
Qué son los Skill Poker Index
Los Skill Poker Index son un conjunto de indicadores porcentuales. Determinan el reparto parcial del bote en función de las habilidades que intervienen en cada fase específica del spot.
No se trata de una modificación de las reglas del Texas Hold’em. Las cartas siguen siendo las mismas. Los niveles de ciegas avanzan con normalidad. Los SPI actúan exclusivamente sobre el mecanismo de asignación del bote en caso de all-in y del consiguiente show-down antes del river.
En qué se apoyan: los dos factores
Un índice nace de dos magnitudes, y ambas se pueden medir. La primera es la información disponible en una fase determinada de la mano: crece a medida que se descubre el board, y con ella crece la cantidad de habilidad que es posible ejercer. La segunda es el stack: por debajo de cierto umbral no se puede jugar una mano entera, y quien no tiene chips no tiene decisiones que tomar.
Las dos magnitudes no se suman de cualquier manera. Se combinan fase por fase, y de esa combinación salen los porcentajes que aplica el modelo: cómo se combinan, y por qué las fases no valen lo mismo, es el tema del artículo que abre la serie.
Aquí interesa otra pregunta: de dónde vienen. Ninguna de las dos se inventó para la ocasión. Ambas proceden de literaturas ya existentes, y el trabajo del estudio ha consistido en tomarlas y volver a unirlas.
De qué está hecho el modelo
Los Skill Poker Index no nacen de una intuición: nacen del encaje de tres aportaciones tomadas de literaturas distintas, y cada una resuelve una parte del problema.
De David Sklansky el modelo hereda la primacía informativa de las cartas: son los componentes individuales de la baraja, uno por uno, los que gobiernan todo lo que ocurre en la mano. Es la premisa que da sentido a medir la información en lugar de estimarla.
De Arnold Snyder viene la segunda mitad. En The Poker Tournament Formula II (2008), Snyder considera errónea la tesis según la cual cada chip conquistado valdría menos que los que ya se poseen: vale más, porque desbloquea habilidades que sin un cierto stack no se pueden ejercer. Es la razón por la que el stack entra en el modelo junto a la información.
De Louis Hjelmslev llega la herramienta que mantiene unidas a las otras dos. La semántica de rasgos nace con Leibniz, pasa por Trubetzkoy y llega a Hjelmslev, que la perfecciona con el modelo de las Condiciones necesarias y suficientes; descompone un código en sus unidades mínimas de significado, y la baraja de cartas es un código: cincuenta y dos elementos, cada uno con un valor unívoco y no ambiguo. Es el paso que permite tratar las cartas como cantidades y, por tanto, pasar de las cartas a los números.

Ninguno de los tres, por sí solo, produce un índice. Sklansky dice qué cuenta; Snyder, cuánto se puede hacer con ello; Hjelmslev, cómo se mide.
Un método inductivo, construido sobre dos mil torneos
El modelo no nace sobre el papel. Quien lo ha construido trabaja en el problema desde 2008: una solución parcial llegó pronto, pero faltaba el elemento científico capaz de intervenir sobre la estructura del juego, y no sobre la actitud del jugador, y de eliminar de raíz la componente aleatoria.
El método está declarado, y es inductivo. Primero, un análisis general del estado de la disciplina; después, la extracción de los elementos críticos que hoy impiden su reconocimiento deportivo; por último, la construcción de una estructura capaz de anular la componente aleatoria en favor de las habilidades individuales. Se parte de lo que se observa para llegar a la regla, no al revés.
Y la base sobre la que se ha construido el estudio tiene una dimensión precisa: trece años de investigación y más de dos mil torneos en vivo jugados en persona, de niveles distintos y en distintas sedes europeas. Es el fundamento empírico del modelo, y la razón por la que describe dinámicas que se ven en la mesa, en lugar de hipótesis.
El diseño experimental, planificado y no ejecutado
Para verificar los SPI sobre el terreno, el estudio diseñó un torneo freeroll específico. La muestra prevista era de cien jugadores, divididos en dos clústeres de igual tamaño: la mitad, profesionales acreditados; la otra mitad, aficionados. Por aficionado no se entendía el neófito absoluto, sino quien sigue la disciplina movido por la pasión, sin un itinerario de formación continuo y programado. La sede debía ser europea, de las que frecuentan habitualmente ambas categorías [P. Semeraro, pág. 77].
El protocolo era detallado. Al inscribirse, cada invitado habría rellenado un formulario de adhesión con el cuestionario adjunto, seguido de una videoentrevista con el investigador para confirmar la fecha y recoger más información. El cuestionario servía para trazar el perfil de cada jugador y para releer los resultados finales a la luz de ese perfil. También se esperaba la presencia de stakeholders del sector, organizadores de eventos y prensa especializada [P. Semeraro, págs. 77-78].
La hipótesis que había que verificar era clara: el evento debía ganarlo el perfil con las mejores competencias [P. Semeraro, pág. 78]. La fase empírica estaba programada para febrero-marzo de 2022. La emergencia de la Covid-19 impidió incluir su informe analítico en el trabajo [P. Semeraro, pág. 77]. Por el mismo motivo no se integró un estudio neurológico sobre las relaciones entre el flow de una partida y las habilidades que intervienen en sus fases. El experimento no se llevó a cabo. Está aplazado sin fecha, pero el diseño sigue ahí, y es replicable tal como está.
Una precisión, porque son dos cosas distintas: el torneo descrito aquí es el protocolo de validación del estudio, no un evento del calendario. Los torneos en vivo con la variante EMPOKERMENT® son otra cosa, y son un proyecto en curso.
En el próximo artículo abordaremos las bases teóricas del recorrido: qué se entiende por juego, qué por deporte, y dónde se sitúa hoy el póker Texas Hold’em en este continuo.
