La comunicación en el póker es la clave que las matemáticas, por sí solas, no poseen. En la primera parte vimos por qué el cálculo de probabilidades, ganador en el online, ya no basta en los torneos en vivo: la varianza domina y las pocas manos impiden que la habilidad salga a la luz. Pero entonces, ¿qué herramientas hacen falta? La respuesta está en una dimensión distinta de la de los números.
- El póker en vivo está inmerso en la comunicación
- De Shannon y Weaver a las teorías complejas
- Las herramientas: de la semiótica al lenguaje corporal
- Del cálculo a la significación
- Más allá del jugador «result oriented»
El póker en vivo está inmerso en la comunicación
En un torneo en vivo no se puede ignorar la enorme cantidad de datos que surge en cada spot, y en particular en cada una de sus fases, y que influye profundamente en las decisiones. El problema es que las matemáticas no pueden gestionar estos datos: no pertenecen a su dimensión. El jugador está totalmente inmerso en la dimensión de la comunicación.
Precisamente por esta naturaleza de confrontación directa y continua entre rivales, el póker Texas Hold’em en vivo representa el escenario ideal para poner a prueba una amplia gama de teorías que se ocupan del estudio de la comunicación. No es casualidad que el estudio lo defina como la «fase empírica» ideal para estas teorías: un laboratorio en el que, mano tras mano, se verifica sobre el terreno la capacidad de leer al rival más allá de las meras probabilidades.
De Shannon y Weaver a las teorías complejas
Fueron dos matemáticos, Shannon y Weaver (1949), los primeros en proponer una definición de comunicación con el célebre «modelo matemático de la comunicación». La perspectiva unidireccional de aquella teoría fue superada, sin embargo, por modelos posteriores, más evolucionados y completos, que tienen en cuenta los componentes complejos de la comunicación: el feedback, el contexto, los implícitos comunicativos, el lenguaje verbal y no verbal, los efectos del comunicar en la sociedad [Paccagnella, 2010]. Son precisamente el contexto y los implícitos comunicativos lo que el modelo unidireccional no podía captar: en la mesa en vivo, incluso una duda del rival se convierte en una señal útil para estrechar su range.
También estos estudios demostraron un punto decisivo: las matemáticas no pueden explicar la comunicación o, mejor dicho, como cualquier otra disciplina científica que se ocupa de ella, solo pueden explicar algunos de sus aspectos. Es exactamente lo que todo atleta debe estar preparado para hacer en una sesión de torneo en vivo.
Las herramientas: de la semiótica al lenguaje corporal
Desde un punto de vista estratégico, han resultado útiles los estudios de autores como de Saussure, Hjelmslev, Durkheim, Bateson, Sapir-Whorf, Habermas, Levi-Strauss, Jonas, Goffman, Bourdieu y Birkenbihl. Con sus descubrimientos sobre la comunicación, estos estudiosos permiten llenar el vacío informativo intrínseco al cálculo de probabilidades aplicado a los torneos en vivo.
En la época de los orígenes del póker Texas Hold’em, muchas de estas disciplinas, que adoptan un método cualitativo, todavía no existían, y algunas de las más antiguas, como la psicología, se consideraban a menudo poco fiables en los ambientes científicos. Entre las herramientas más concretas figura el estudio del lenguaje no verbal —las «señales del cuerpo» analizadas por Birkenbihl (1990)—, que en la mesa en vivo se convierte en una fuente de información vedada al online. La razón es estructural: online, al no poder acceder a ningún otro tipo de información, al jugador no le queda más que confiar únicamente en el cálculo del EV; en vivo, en cambio, el lenguaje corporal reabre un canal que los números por sí solos no pueden sustituir.
Del cálculo a la significación
El verdadero cambio de paradigma consiste en sustituir el proceso de cálculo tradicional por el proceso de significación para analizar los distintos spots. Según el propio grado de comprensión, elaboración, interpretación y aplicación, las disciplinas que ponen a disposición las teorías de la comunicación permiten al jugador reflexionar con mayor profundidad sobre la información adquirida, con un trabajo cualitativo que integra el clásico proceso de análisis cuantitativo y llena la laguna interpretativa.
De este modo, las ciencias de la comunicación dedicadas al estudio de los lenguajes permiten definir la situación de manera más microscópica, mediante la significación de los nuevos datos disponibles: datos que, en la dimensión comunicativa, reciben el nombre de «informaciones». Es este trabajo de interpretación el que llena la laguna que el solo cálculo de probabilidades deja abierta.
¿Un ejemplo concreto? Precisamente esta lectura más profunda puede llevar a un jugador a foldear una mano buena pero no ganadora: una decisión que el solo cálculo de probabilidades, ciego al «aquí y ahora» del spot, no sería capaz de sugerir. En este modelo las matemáticas no desaparecen, sino que se convierten en un complemento de las teorías de la comunicación y contribuyen a completar el análisis crítico de las dinámicas del póker en vivo.
Más allá del jugador «result oriented»
En los torneos en vivo tradicionales las situaciones de all-in son numerosas e incluso a un profesional le cuesta sustraerse al enfrentamiento. La mayoría de los jugadores son «result oriented»: solo miran el resultado de la eliminación, sin dar importancia a las modalidades, y acaban generalizando juicios negativos sobre los rivales y sobre la propia estructura del juego. Es un límite emocional antes incluso que técnico: al centrarse en el hecho de haber sido eliminados, estos jugadores enfatizan los juicios negativos y renuncian a leer de verdad lo que ocurrió en el spot.
El enfoque interdisciplinar invierte esta perspectiva: desplaza la atención hacia la calidad de las decisiones y hacia la capacidad de reconocer y definir cada situación de juego. Es el fundamento sobre el que nacen los Skill Poker Index, el modelo que traduce esta lectura cualitativa en un criterio objetivo.
En el próximo artículo compararemos el póker Texas Hold’em con las disciplinas deportivas tradicionales, para entender en qué condiciones puede ser reconocido como deporte.
